MADRID Actualizado:24/10/2020 01:27h Guardar

Es como un mal sueño. De repente, cuando no te lo podías esperar, una notificación al teléfono móvil te avisa de una delicada situación: una fotografía te muestra totalmente desnudo. Lo peor: se está difundiendo por distintos perfiles de redes sociales. Pero no eres tú, no es real; es un fotomontaje aunque tan perfectamente hecho que llega a confundir. En los últimos años se han popularizado distintos servicios digitales basados en software de Inteligencia Artificial capaces de generar «deep fakes» con solo una imagen.

Un hecho que puede derivar en un delito. Esta semana se ha detectado que un canal de Telegram, aplicación de chat similar a WhatsApp, había reactivado un programa informático que «desnuda» a mujeres anónimas. Las creaciones se distribuían por medio de este canal, lo que despertó las dudas de los investigadores, según un informe de la empresa de ciberseguridad Sensity. Tenía un impacto masivo: más de cien mil seguidores.

Los fotomontajes se producían desde Deepnude, una herramienta de manipulación fotográfica que saltó a la fama hace un año. Ha sido denunciado por varias mujeres. En Italia, el regulador de protección de datos ha abierto una investigación para solicitar las informaciones pertinentes al servicio de mensajería Telegram, donde se encuentra la aplicación. La comunidad estaba centrada en Rusia, pero muchos de sus seguidores provienen de España.

La clave de esta investigación se encuentra en que las creaciones en las que las chicas aparecían desnudas se hacían sin su consentimiento, que es de obligado cumplimiento por el Reglamento General de Protección de Datos y que está tipificado como infracción grave. Los reguladores han expresado su temor por los efectos que esta «app» y su difusión puede tener entre los usuarios de las redes sociales. «Las graves lesiones a la dignidad y la privacidad que el uso de una software de este tipo provoca en las personas, sobre todo en los menores de edad, son evidentes», señalan en un comunicado fuentes del organismo regulador.

No es una herramienta relativamente novedosa, pero este tipo de «deep fakes» se han perfeccionado en los últimos años hasta el punto que los resultados que se obtienen son muy realistas. Algo que puede llegar a confundir. Personalidades célebres han sufrido también este tipo de servicios que, algunos de ellos, son capaces de realizar vídeos manipulados. Han aparecido, de hecho, páginas web que se recrean en las imágenes de actrices y cantantes internacionales de la talla de Gal Gadot («Wonder Woman») para hacer negocio con secuencias pornográficas manipuladas dirigidas a exprimir el deseo sexual de muchas personas.

«Un cuerpo de otra mujer encontrado por internet»

Expertos consultados por este diario advierten del posible riesgo que las imágenes modificadas puedan ser usadas para extorsionar o ridiculizar a las personas, señalando además que este peligro es mayor dada la sencillez en el uso de estas aplicaciones. Para Borja Adsuara, experto en derecho digital, puede ser constitutivo de delito siempre y cuando se difundan las creaciones, aunque «no supondría una vulneración de la intimidad» porque «la intimidad física no es suya» sino «un cuerpo de otra mujer encontrado por internet».

El software localiza una imagen que coincida con la cara, la posición o la dimensión para, luego, fusionar el rostro de una persona por medio de algoritmos de Inteligencia Artificial. «Antes de hacía con Photoshop, pero ahora con IA el efecto es muy realista», especifica en declaraciones a ABC. La difusión de estas imágenes puede ser un delito recogido en el artículo 173.1 del Código Penal que regula la integridad moral, que se suele aplicar en el momento en el que se intenta vejar y humillar a una persona.

«Es un tema un poco complicado porque no se está revelando tu intimidad porque, al ser falsa, hay una contradicción. Podría encajar en delitos de vejaciones porque se está atentando contra su propia reputación. Afectaría más a la esfera de la protección del honor», valora en conversación telefónica con este diario David Maeztu, experto en derecho digital. Y añade: «Una cosa es que coja fotos tuyas y las publique, que estaría difundiendo tu intimidad, pero aquí no encajaría y habría que acudir a otros tipos jurídicos porque hay una lesión a la integridad de la persona. El delito está en la difusión sin consentimiento».

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